
Vivir haciendo dietas, dejar de comer pan y chocolate, y matarse en el gimnasio para bajar el par de kilos ganados el fin de semana no es la mejor manera de mantenerse en forma.
Comer sano, consumir verduras y frutas -pero tampoco eliminar los carbohidratos completamente- y hacer alguna actividad física constante si te permiten mantenerte en buen estado físico, además de mejorar la calidad de vida en un 100%. Comer bien no sólo te ayuda a mantener tu peso normal, también te permite mejorar la digestión, sentirte más liviana y con más energía.
Últimamente he visto a varias amigas haciendo dietas extremas – por ejemplo comer solo frutas durante una semana, o peor aún solo jugos naturales- para bajar de peso de manera express. El problema de esas dietas: a la semana es probable que te encuentres en comiendo una hamburguesa gigante o barra de chocolate sola en tu casa porque la ansiedad te mata!
Por eso la mejor manera de mantenerse en forma es comer sano, respetar las comidas del día, comer de todo pero porciones pequeñas y hacer deporte.

Chicas, no es que me crea, pero la verdad es que si tengo algún don, este está claramente ligado a la cocina. Desde chica he sido una gourmet – de hecho a los 15 años mientras mis amigas iban al McDonald yo iba a una crepería y pedía los más exquisitos panqueques, jaja- En fin es por este gusto que tengo por la cocina que siempre ando inventando nuevas y sanas recetas. De hecho ayer probé una y fue todo un éxito en mi casa y obvio que la quiero compartir con ustedes, porfa si alguna la prueba, cuéntenme como les fue!
Para 4 personas
1 paquete de tallarines integrales (si prefieren también se pueden usar los tallarines de arroz)
1/3 tarro de leche de coco
1 cucharadita de salsa Teriyaki
1 cucharadita de salsa de soya baja en sodio
1 jugo de limón
1/4 de cebolla cortada en pluma
1/4 de pimentón rojo en cubitos
1 cucharada de queso Philadelphia
1 poco de cúrcuma o curry
1 pizca de jenjibre
sal y merquén a gusto
1/2 kg de camarones grandes
1/2 taza del caldo donde se cuecen los camarones
1 cucharada de aceite de oliva
1 diente de ajo
Preparación
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Tarde o temprano termino revelando la identidad de los que me rodean y ahora le tocó el turno a la Domi, la polola del hijo mayor de mi marido. No es en estricto rigor mi nuera…pero es lo más cercano que tengo en este momento, ya que mi hijo es muy chico todavía.
Gracias a la relación que tengo con ella el otro día pensaba en este tema de la nuera y la verdad es que valor!! Muchas veces genera algo extraño pensar en la mujer que va estar con tu niñito maravilloso, sin reparar que ese niñito ya es o se convertirá en un hombre hecho y derecho, que tiene que vivir sus propias experiencias y frustraciones, su propia vida. Qué difícil es aceptar que los hijos vuelen libres y recorran su propio camino y no el que nosotras queremos que ellos recorran. Qué difícil es aceptar que pueden y van a sufrir y al mismo tiempo tener fe y certeza de que la experiencia los fortalecerá y convertirá en mejores personas.
Por ahora yo tengo a mi pseudonuera y puedo estar feliz y contenta, ya que claramente sí es lo que yo quería para mi pseudohijo!!

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Hace poco más de un mes me fui a hacer con una amiga un masaje capilar bio ionic. De esos que se supone te dejan el pelo brillante y sedoso, casi como de guagua. No voy a decir adónde me lo hice, para no desprestigiar a nadie en particular, pero iba feliz de la vida porque mi pelo realmente estaba desastroso. Cuando la niña terminó de hacerme el masaje, le comenté que no notaba diferencia, y me dijo que con los días mi pelo se iba a ir poniendo más suave.
Pasaron tres semana y mi pelo iba de mal en peor, se me hicieron hasta rastas en las capas de abajo. Por supuesto que fui a alegar y respondieron muy bien devolviéndome la plata. Le pregunté a mi peluquero u me dijo que tuviera cuidado con las nuevas tecnologías capilares porque muchas veces prometían el cielo pero terminaban dañando añun más tu pelo. Además, como dato, me dijo que por ningún motivo me hiciera esos masajes capilares con chocolate, porque le echaban las sobras de cacao en polvo que hacían mal para el pelo. Así, antes de someterte a un día de balleza, pregúntale a tu peluquero de confianza qué es bueno para ti.

Aunque soy de la teoría que todo puede cambiar de un minuto a otro – por ejemplo puede aparecer un viaje que no estaba planeado – creo que una muy buena alternativa es planificar el año desde que parte. Tener las metas claras, qué objetivos queremos alcanzar y qué hacer para cumplirlos es una excelente forma para que el año termine más o menos como pensábamos y para lograr cumplir lo que nos propusimos en marzo.
Claro que a veces ocurren percances a mitad de año que nos hacen cambiar los planes en un 100%, pero nunca está de mas comenzar el año con un pequeño esquema. Por ejemplo, puedes decidir que te quieres cambiar de casa, realizar un viaje, pasar las vacaciones en el extranjero, arreglar tu casa… etc.
Puede parecer ridículo, pero escribir nuestras metas del año sí funciona. Yo lo hago siempre, y no sólo con las metas del año, también escribo mis tareas de la semana, y a veces las del día. Escribiendo lo que tengo que hacer logro tener una visión más clara de lo que necesito y puedo darle prioridades distintas a cada tarea. Podemos pensar que un año es mucho tiempo como para organizar nuestros planes, pero nunca está de más organizarnos un poco y poner todas nuestras fichas en un par de objetivos.