
Hasta anoche estaba desesperada, por diversos motivos que no viene al caso especificar, llevaba como 4 noches seguidas sin dormir…todo mal. Sobre todo porque por lo general no tengo problemas con el sueño y despierto lo suficientemente descansada para empezar un nuevo día. Así que cuando apagué la luz y nuevamente mil ideas me rondaban la cabeza, sentí con horror que se me venía otra noche en vela. ¡No podía ser! Fue entonces que decidí recurrir a los consejos que más de una vez hemos publicado en la revista para lograr un sueño tranquilo y reparador.
Lo primero que hice fue prender la luz, levantarme, tomar un libro y sentarme a leer en un sofá. Al poco rato, todas esas ideas que me daban vuelta por la cabeza pasaron a segundo plano cuando me fui concentrando en las páginas del libro. Como a la hora ya sentía que empezaba a cabecear, así que decidí intentar nuevamente quedarme pormida.
Partí a mi pieza, me acosté en mi cama, apagué la luz, cerré los ojos y me concentré en mi respiración y fui relajando cada parte de mi cuerpo, así hasta que el sueño logró vencerme. Hoy en la mañana no podía creer que había dormido de corrido….
Así que el llamado es a que se preocupen por lograr un buen dormir, porque es fundamental para funcionar bien en el día a día, si no, el cansancio se nota en nuestra cara, nuestro cuerpo y nuestra salud. Tal vez tengan suerte como yo y con unos simples tips logren descansar como se merecen.
Aquí algunos consejos del Centro del Sueño de la Universidad Católica:
# Acostarse cuando tenga sueño, no por horario.
# Mantener horario estable para levantarse.
# Evitar estimulantes (café, bebidas cola, nicotina, té, cacao, alcohol).
# Eliminar siestas.
# Evitar la automedicación: pastillas para dormir, tranquilizantes, etc.
# Se debe tener cuidado con ciertas hierbas, infusiones o compuestos naturales para dormir que puedan provocar efectos no deseados.
# Evitar ver televisión en cama. En lo posible ubicarla en otro lugar que no sea el dormitorio.
# Dejar un tiempo de tranquilidad antes de dormir. Tome unos 15 a 20 minutos para pasar del ambiente de actividad a uno de tranquilidad. Apagar luces, televisión y computador. Ocupar ese tiempo en relajarse y realizar las rutinas de higiene en el baño, lentamente.
# Reservar el dormitorio para dormir, no lo use como sala de estar.
# En las horas próximas a dormir, evitar situaciones de actividad, trabajo o realizar planes para el día siguiente.
# Evitar trabajo, estudio, lectura o comidas mientras esté en la cama.
# Realizar ejercicio físico durante el día, dejando al menos unas 3 horas entre el término de la actividad física exigente y la hora en que pretende dormir.
# Evitar cenas abundantes y excesivamente condimentadas, sin embargo, no es conveniente ir a dormir sin haber comido nada. Si pasan 2 horas o más desde la última comida, es conveniente ingerir algo liviano antes de dormir (leche, yogurt, postre, galletas, etc.).
# Procurar un ambiente silencioso, oscuro y con temperatura agradablemente baja (16º a 20ºC).
# Evitar resolver problemas mientras está en la cama. Si tiene cosas pendientes anótelas en un cuaderno o libreta antes de dormir.
# No permanecer en cama si no está durmiendo. Si pasan 30 ó más minutos sin poder conciliar el sueño, es preferible levantarse y volver a la cama sólo cuando tenga sueño.
# Levantarse de la cama en cuanto despierte.