10 de 05 de 2016

Tu cuerpo en … 30 minutos de running

running

Una corrida de media hora te traerá beneficios tanto físicos como mentales.

En los primeros segundos: Tus músculos comienzan a usar moléculas de energía que tu cuerpo crea gracias a la comida, llamadas adenosín trifosfato (AFP)

¿Sientes más poder? Es el ADP convirtiéndose en otra molécula de gran energía, adenosín difosfato (ADP)- Las células de los músculos convertirán ADP en ATP después del arranque inicial.

En los primeros 90 segundos: Para soltar más ATP, tus células liberan glucógeno, una forma de glucosa que se almacena en tus músculos. Las células también envían la glucosa directamente desde tu sangre.

Tu cuerpo absorbe más glucosa, y tus músculos liberan ácido lácteo, lo que señala a tu cerebro que estás bajo estrés físico.

En los próximos minutos: Tu corazón empieza a latir más rápido y a enviar sangre hacia tus músculos y a separar de las funciones que no necesitas en ese momento, como la digestión.

Para hacer un mejor uso de la glucosa, tus células de los músculos requieren de la entrada de oxígeno. Lo que da paso a una respiración más pesada.

Mientras corres, el músculo más grande de tu cuerpo, tu trasero, tus piernas y tu core te ayudan a mantener el control de tus pasos y tus caderas firmes para que tus pies se desapeguen correctamente del piso.

Para comenzar a quemar calorías (en general, los runners trabajan alrededor de 100 por milla)  incluyendo algunas que hayan quedado almacenadas como grasa.

Toda esta quema de glucógeno y oxígeno eleva tu temperatura corporal. Para enfriarte, tu sistema circulatorio desvía el flujo sanguíneo hacia tu piel, dejando un flujo sano. Tus glándulas sudorosas comienzan a liberar humedad para mantenerte alejada de un sobrecalentamiento.

Dentro de los 10 minutos: Si estás en forma, tus músculos y sus ATP son abundantes y tu cuerpo podría liberar oxígeno eficientemente, además de quemar grasa y glucosa. Te sientes más fuerte.

Sin embargo, si te has escapado de hacer ejercicio, tus reservas de ATP no pueden ir a la par con el ejercicio que haces. No puedes procesar oxígeno a la velocidad que corresponde y los ácido lácteos comienzan a recorrer tu cuerpo. Cada minuto se siente como un cansancio eterno.

Después de los 30 minutos: ¡Terminaste! Mientras comienzas a caminar lentamente, tu energía baja y tu ritmo respiratorio gradualmente vuelve a la normalidad.

Te sientes mucho más energética. Tu cerebro ha liberado la hormona dopamina, la que eleva tu estado anímico. Los efectos del ejercicio pueden ser tan geniales que, incluso, pueden disminuir tus ansias locas de comer chocolate (pero no te preocupes, si aún tienes ganas de algo dulce, has creado un espacio en tu despensa de glucógeno, así que esas calorías extras están disponibles para convertirse en grasa).

2 comentarios

Mariela mabel toro

14 de mayo de 2016

Es verdad.. después de hacer deporte se quita las ganas de comer..

Dominique Vásquez

13 de mayo de 2016

Me encantó! Comparto :D

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