14 de 06 de 2016

Hay que ser un poco brujas

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¡Sólo un poco! Hay hombres que no tienen paciencia y otros que aguantan, y aguantan, y aguantan…

¡Y adivinen! Esos son los que valen la pena.

Estamos en la era de Tinder, en la que conocerse es tan fácil como apretar un botón de corazón, hacer “match” y listo. Pero resulta que hay cosas que no tienen eras, tiempos, ni modas, cosas más bien simples que muchas suelen olvidar al momento de empezar una nueva relación, aventura o incluso un “one night stand“.

Esas cosas que forman parte de nuestra esencia, las mañas y molestias que en general no le bancamos a nadie en la vida, pero que cuando se trata del nuevo pinche dejamos pasar una y otra vez.

Es mucho más fácil quedarnos calladas, ser la mina cool a la que nada la afecta, pero resulta que ahí está el problema. ¿Cómo vamos a dejar que alguien nos conozca realmente? Si estamos guardando nuestros pensamientos o ideas para agradarle.

No estoy hablando de seguir un manual del estilo “Por qué los hombres aman a las cabronas”, ni mucho menos de crear situaciones, caprichos o descontentos porque sí, para tratar de encontrar la fórmula que los haga quedarse más allá de las primeras citas en las que todo es color de rosa.

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Me refiero a ser auténticas. Con lo lindo, y con lo malo. Que lo que nos molesta pese tanto como las ganas que tenemos de que esta vez nos resulte. Que lo que queramos decir, podamos decirlo sin prejuicios ni ataduras. Que si tenemos ganas de levantarnos cruzadas un día y ser Hulk en versión femenina, podamos hacerlo. Que si nos gusta más acá o allá, así sí o así no, no haya problema en decirlo.

Hay que ser más brujas porque todas las mujeres en el fondo tenemos algo de jodidas, complicadas y engreídas, lo suficiente como para querer al lado a alguien que sea capaz de aguantarnos eso y todo lo que implica ser mujer: una tarea hermosa pero díficil.

Si empezamos a coartarnos desde el principio, va a ser muy difícil dejarle ver a esa persona quiénes somos realmente. Y a la larga, tal vez él sí se quede, pero créanme, las que no se van a querer quedar, van a ser ustedes.

Hay que ser más “quiero esto” y menos “quiéreme”, porque el que las vaya a querer en serio, va a querer todo de ustedes: tanto lo brujas como lo princesas.

2 comentarios

valeria fontora

16 de junio de 2016

ecxelente asi es!!

María Ignacia

15 de junio de 2016

Buenísimo! Y muy acertado!

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