21 de 03 de 2017

Relaciones express

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Por qué no duran más allá del mes y por qué las excusas que les inventan mis amigas hacen agua. Aquí una guía práctica para identificar esas relaciones que terminas archivando en whatsapp.

Tengo clarísimo que en el amor es casi imposible generalizar. Cada relación es un mundo y cada historia tiene vueltas que a veces no resisten ni guión cinematográfico.

Pero si hay algo que sí puedo hacer, en todos los años de soltería (jamás sola) (y por no decir toda la vida) que llevo, es identificar patrones que ayudan a ir avanzando en la madurez personal y en la forma en la que uno se relaciona con las personas. O más básica y directamente, con el sexo opuesto. Un tema del que tanto nos gusta hablar.

Probar y comprobar teorías, hacer experimentos, tratar de que imposibles funcionen, de encontrar la excepción que hace la regla, idear planes maestros, tratar fórmulas, generar hipótesis. Las tengo todas, y para cada concepto una historia. A veces divertidas, otras tragicómicas y las menos, desgarradoras.

Pero en fin, no seguiré justificando el motivo por el que en este espacio (que en realidad es de trabajo) me siento con la libertad de expresar libremente y compartir con la comunidad femenina mis aprendizajes en materia de relaciones no-amorosas, o casi amorosas.

Porque simplemente no es necesario. Basta con que lean este par de disparates (ME DIJERON “CHICA WUUU”; HAY QUE SER UN POCO BRUJAS) y entenderán por qué siento la facultad de hablar de lo siguiente: las relaciones express.

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Hablo de ese tipo de relaciones que desde que empiezan, bien en el fondo de tu corazón, sabes que no van a durar. Son esos “caprichitos” que por tratar de ir contra la corriente, ser las distintas que todo lo logremos, la que enamore a ese chico que tienes clarísimo que no es para ti, se convierten en una suerte de mandato implícito que todas tenemos. Tratar, siempre tratar.

Pero si hay algo con lo que podemos partir por identificar a este tipo de relaciones, es eso: son esas que de entrada sabemos que no van a ningún lado.

No es que exista un tipo de chicos idóneos para estas, es más bien al revés, somos nosotras las que no nos las podemos. En el camino se nos olvida que sabemos que no vamos para ningún lado. Nos creemos todo el cuento: ¡estamos enamoradas!

Y nos encargamos de hacérnoslo creer. Escuchamos música romántica, buscando qué partes de las canciones cebolla nos hacen acordar a ese nuevo chico que vino a solucionar todos los problemas amorosos del pasado…. pero resulta que en ninguna línea, ni de Arjona, ni de Montaner, somos capaces de encontrarlo.

No nos gusta. Asumámoslo. Ellos, son generalmente chicos buenos, chicos normales, chicos promedio, que tienen puras cosas lindas para darnos, pero nosotras nos encargamos de sabotearnos/los solas.

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Y es porque insisto, desde el principio sabemos que no va, pero nos hacemos las tontas. ¿Qué más tienen en común estas relaciones? Nos queremos convencer de que sin ellas no podríamos vivir. Las abrazamos y nos rehusamos a soltarlas, aun cuando esas primeras conversaciones ya develan un personaje del otro lado del teléfono (porque estas relaciones express son las clásicas que empiezan y terminan por whatsapp), que no tiene nada que ver con el tipo de hombre que generalmente nos gustaría.

Conversaciones irreproducibles, de la cantidad de melosidad mentirosa con la que vienen cargadas. Esa necesidad que tanto tú, como él, tienen de mentirse; con respecto a todo lo que se gustan, a los celos, a lo que están haciendo, cuando en realidad es imposible sentir tanto en tan poco tiempo, o casi imposible.

Por acá ya iríamos en el mes de relación express, llegando al final, porque no duran más que eso, se los aseguro. Agotando recursos y actuaciones, ya inventamos todas las mini-peleas que una relación real debiera tener, para sentirla como tal.

Agotamos selfies, llamados, preguntas para conocerse (la peor forma de conocerse), se agotó el tiempo de la relación express, y sin gran conflicto, así como si nada, esta se disuelve, de a poco y de la nada, sin razón aparente, simplemente desaparece.

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Es entonces cuando empiezas a buscarle explicaciones, ¿y con qué te quedas? Con tus amigas una vez más diciéndote: “eras mucha mujer para él”.

No. Esta vez vamos a pasar de esa excusa y enfrentar una realidad: esta vez tú fuiste poca mujer para ti misma, para poder reconocer que aunque estés sola, no estás para cualquier cosa, que en realidad no te vas a conformar así nomás y que con todo derecho, puedes realmente pasar de un buen partido, por el único hecho de que no era para ti.

Aunque cueste reconocerlo, y “desperdiciar” oportunidades que la vida presenta en esta fauna de la soltería, es algo que siempre supiste. Solo por eso y por ti es que existen este tipo de relaciones express. Por casi única vez, no vamos a culpar al género masculino, porque las culpables de que esas no-relaciones existan, somos nosotras, 100%.

Es ahí cuando te da risa visualizarte un par de semanas atrás soltando suspiros inventados, creyéndote un cuento de amor que creaste solo para ti, sin considerar que no era él, y pensarte modificando cosas de tu vida para darle una oportunidad a una relación que de entrada venía fallida, y que por eso termina siendo express.

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No digo que no hay que darse oportunidades, cuanto más pruebes mejor incluso, solo me causa gracia como tantas veces tratamos de engañarnos a nosotras mismas sin darnos cuenta que en definitiva:
- Sí, somos quienes mejor nos conocemos.
- Sí, tenemos clarísimo lo que queremos. Y lo que no.
- Sí, estamos solas porque así lo preferimos y no porque nos tocó.
- Sí, nos queremos lo suficiente como para pasar de una relación que no era.

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Por eso es tan fácil finalmente, luego del intenso mes de la relación express, deslizar la conversación de whatsapp hacia la izquierda y darle “archivar” al deseo frustrado de un nuevo amor, y con eso archivar los besos, momentos, intentos, canciones y sensaciones. ¿Por qué? Porque no eran sentimientos y todo lo que no tiene que ver con eso, es mucho más fácil de archivar. Así que no tengas miedo a deslizar para el costado y seguir adelante.

Ya llegará esa relación no-express que te explique por qué todas las anteriores sí lo fueron.

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