15 de 05 de 2017

¡No le temas a la grasa!

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Sentir terror por la grasa es de otra época. Ahora sabemos que es buena y es por eso que llegó para quedarse y para que podamos disfrutarla, así que dile adiós al “fat free” y aprende qué tipo de grasa debes consumir y sus beneficios en tu cuerpo.

Lo primero es entender que la grasa es un macronutriente, por lo tanto es buena, necesaria y útil, ya que permite que todo funcione como debe ser.

Ayuda a nuestro funcionamiento cerebral y estado de ánimo, tiene propiedades antidepresivas, te ayuda a controlar el apetito, permite que tu metabolismo funcione correctamente, mantiene equilibradas nuestras hormonas y gracias a ella puedes llegar con más facilidad a la meta que te has propuesto. Lo importante aquí es que debe ser consumida en su justa medida porque es muy calórica.

En el amplio mundo de los alimentos existe una gran variedad de grasas, pero las que son buenas y debemos comer son las naturales, tratando de evitar a toda costa las transaturadas (AGT), es decir las que han sido creadas por el hombre porque no existen en la naturaleza, como por ejemplo: la margarina.

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Generalmente pensamos que lo vegetal es mucho mejor, pero este no es el caso. (¡Mucho ojo aquí!) La mantequilla es mucho mejor que la margarina porque esta última viene de un aceite vegetal, algo líquido, por lo tanto debe ser procesado de manera industrial para transformarse en sólido, convirtiéndose en una grasa transaturada, un tipo que grasa que nuestro cuerpo no reconoce.

Pero siempre hay excepciones y existen algunos tipos de grasas saturadas buenas, como el aceite de coco, que a diferencia de otros aceites que al elevarlos a grandes temperaturas dejan de ser buenos, este no se degrada y no se daña. El Ghee, llamado también “oro líquido” es un tipo de mantequilla clarificada que también es muy buena.

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En cuanto a las grasas naturales tenemos una amplia lista, lo importante es aprender a controlar las cantidades, así que toma nota: aceite vegetal (una cucharada), palta (de 50g a 100g), frutos secos (un puño o 30g), mantequilla de maní (una cucharada de 15ml o si quieres comer dos puedes dividirlas en el día) y uno muy importante es el omega 3, un tipo de grasa esencial que tu cuerpo no produce por lo tanto debes consumirlo tú y lo encuentras en el salmón, las nueces, linaza, chía o aceite de pescado.

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Con todo esto que sabes ahora puedes eliminar ese terror a la grasa, solo asegúrate de comer lo más natural posible. ¡Todo es cuestión de balance, atrévete y come grasa natural!

Dato extra: trata de incluir grasas naturales en tu última comida, esto te ayudará a estar más saciada y a equilibrar tus hormonas eliminando esos ataques de hambre a media noche.

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