
La peluquería es una rutina para muchas mujeres, un panorama. Porque no sólo la copucha está presente y dando vueltas como el vapor de las planchas de pelo. La capacidad de oído de las clientas supera incluso el sonido de 5 secadores de pelo prendidos al mismo tiempo y gracias a eso logran escuchar datos de dietas y ejercicios que le han funcionado “estupendo” a la clienta de al lado o incluso datos de utilidad pública. Seguir leyendo »

El otro día me dijeron que si uno ve el computador de una persona, éste la define exactamente. O sea que ¿según como tengo mi computador ordenado, así soy yo? ¡Así es! Obviamente yo respondí que jamás un computador me podía definir. Pero cuando llegué a la oficina lo primero que analicé fue la parte “escritorio” del aparato y para mi sorpresa me di cuenta que efectivamente, el exceso de orden, carpetas perfectas cada una con su particularidad eran exactamente el reflejo de mi esquematicismo (si se puede usar así la palabra). Por un minuto me sentí como “Mónica” de la serie Friends (para las que la han visto), una maniática obsesionada con el orden.
Entonces me puse a analizar los computadores de mis amigas. Y no faltó la que tenía todos los archivos desparramados por todo el escritorio. Y pensaba “si me sentara por un segundo frente a su computador tendría dos opciones: ordearle todo y clasificarlo por carpetas o dejarla vivir en paz en su desorden”. Y, entonces, tuve que optar por la opción número dos. Mientras la veía usar el computador me di cuenta que ella se manejaba perfecto dentro de su desorden y aunque fueran todos los archivos absolutamente iguales ella sabía perfectamente dónde estaba cada cosa.
¿Han analizado su computador? Realmente se sorprenderán… Y las que ya lo han hecho, ¿qué tal? ¿cómo las describe su computador?

Hace dos fines de semana yo ya estaba instalada en la playa, sobre mi toalla, mirando el mar, bañada en bronceador, feliz al fin descansando. Pero a mi lado figuraba una amiga con la mirada pegada a la pantalla de su Blackberry a la que nada la distraía. Ni la gigantesca ola, que por poco nos alcanza a mojar las toallas, carteras, etc. la inmutó. Entonces me hizo preguntarme: ¿Descansamos realmente en verano?
Todos estos aparatos como el Blackberry o Iphone, que obviamente son la máxima entretención (no lo niego) parecen una oficina, sólo que más chica y trasladable. ¿Es eso lo que queremos en nuestras preciadas y escasas vacaciones? Es cierto que por temas de urgencia es necesario usarlo. Pero esa es la típica excusa de una adicta al Blackberry, porque para eso mismo sirve el celular, que yo también tengo, pero que no ando usando en cualquier ocasión.
Además, como en mi caso, es realmente aburrido estar al lado de una BB adict, cuando lo que más quiero es tirarme en la playa, apreciar la increíble vista del mar (y no una foto de éste en la pantalla de un celular) y copuchar. Propongo a todas las que tienen la suerte de tener uno de estos aparatos, que lo dejen de lado, y de verdad disfruten sus vacaciones al máximo. Desconéctense. Si, total, en un par de semana ya van a volver a usar su celular donde el único recuerdo que van a tener de sus vacaciones va a ser la foto de fondo de pantalla. ¡A descansar se ha dicho! Y a aprovechar las vacaciones de verdad.