
Hace un par de días estaba con una amiga en la recepción de mi oficina (que es un centro de salud y pilates) y entró un tipo preguntando por información. Partió diciendo que había pasado varias veces por ahí, pero que el lugar no invitaba a entrar, como no lo pescamos mucho con el comentario, se encargó de repetirlo un par de veces como para recalcar la idea, luego preguntó cómo andábamos de clientes y nos recomendó rociar la entrada con cerveza 2 veces al mes para atraer más clientes. Preguntó por un tratamiento pre operatorio para una hernia lumbar, pero la verdad no me pescó mucho con la información que yo le di…era como si él ya lo supiera todo. Luego se autodefinió como muy esotérico, dijo que podía ver el tercer ojo y que en una mirada era capaz de “sacarle la foto” a las personas, la que después complementaba con la lectura del tarot. Seguir leyendo »

Hace unas semanas atrás me junté con unas amigas. Entre conversación y conversación de repente salió el tema de la infidelidad. La pregunta fue clásica: ¿serías capaz de perdonar una infidelidad? Ahí comenzó el desarrollo de la idea.
Valentina opinaba que por ningún motivo. Era tajante en su visión del asunto. Le parecía completamente absurdo llegar a una situación de esas características. Ella siente que tiene una relación muy sólida con su marido, que se preocupan de salir mucho solos y que siempre conversan de todo, entonces que le parecería completamente extraño que de un día para otro ella pudiera enterarse de algo raro. Simplemente ni siquiera era capaz de ponerse en el caso hipotético de una situación así. Cree firmemente que las cosas no se gestan de un día para otro y que una infidelidad necesita un cierto desarrollo, entonces, ella se preocupa que ese “desarrollo” nunca se genere. Seguir leyendo »

El otro día fui al supermercado y había una señora en la salida con un cartel, pidiendo ayuda para su hija enferma de leucemia. La niña de unos 10 o 12 años estaba con un pañuelo en la cabeza, al lado de su madre, dentro de un carro del supermercado. La verdad es que era bien impactante la escena. Yo la vi desde lejos y justo no andaba con ni un peso.
Mientras me acercaba a ella recordé las sabias palabras de alguien que conocí hace muchos años atrás. En esa época yo hablaba con esta persona sobre lo espantoso que era ver noticias negativas, sobre todo cuando hay niños involucrados. Yo estaba pasando por un mal momento y sentía que ver cosas tan terribles en la tele me hacía mal, entonces había optado simplemente por no ver noticias. Ella me aconsejó probar una técnica que parece muy simple. Cada vez que yo viera algo que me provocara esta sensación amarga, aunque fuera a la distancia, yo tenía que bendecir a esa gente. La verdad fue que hice la prueba y me funcionó. Pude ver, por experiencia, que bendecir a alguien, es realmente un aporte. Supongo que este tipo de cosas no se pueden explicar mucho, se entienden cuando uno ha tenido la experiencia de algo así. Seguir leyendo »

El otro día estaba en el banco sentada en un sillón esperando que me atendieran y no pude evitar escuchar la conversación de 2 amigas que estaban a mi lado. Hablaban sobre una tal Jose. Una de ellas encontraba que la Jose era muy desagradable, que era ordinaria, que se vestía pésimo y que era muy hipócrita, que andaba feliz por la vida haciéndose la mosquita muerta, pero que por detrás seguro le ponía los cuernos al marido. Seguir leyendo »

El otro día iba caminando por un mall y de repente escuché una canción muy antigua (Every rose has its thorn de Poison), yo tenía 12 años cuando esa canción estaba de moda. Con esa canción yo me enamoré por primera vez. Me gustaba mucho un compañero de colegio y finalmente, luego de muchos años detrás de él, me pidió pololeo. Duramos varios años y esa canción formó parte de nuestra relación. Seguir leyendo »

Partió el año y fue tentador… poseídos por el espíritu navideño y entusiasmados frente a la posibilidad de un nuevo comienzo, hicimos balances de fin de año, nos dimos cuenta de lo que no queríamos repetir y decidimos cambiar, hicimos millones de promesas al mundo y nos comprometimos a un montón de cosas. Y me parece perfecto, es más, yo misma he alentado a que eso se produzca. Pero quiero detenerme en un punto.
No se trata de tomarse la cosa tan a la ligera, los compromisos que nosotros hacemos, no son con nuestra pareja, con nuestros hijos, con el médico, con nuestro jefe o con el universo. Los compromisos que asumimos, los asumimos con nosotros mismos. Suena obvio, pero a la hora de poner en práctica la actitud adulta de lo que significa comprometerse con uno mismo, se nos olvida. Seguir leyendo »