Loreto Durcudoy

Un amigo de verdad

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En una conversación con mi hijo de 9 años salió el tema de la amistad. Había habido un problema en el colegio y él estuvo involucrado. Le dimos hartas vueltas al asunto, reconstruyendo el problema y viendo como había sido su participación. Conversamos sobre si alguien se había sentido mal con la situación, vimos si él se había equivocado en algo y si a lo mejor era necesario pedir perdón para reparar el problema. Seguir leyendo »

Un temblor… ¿llegó el 2012?

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Hace unos días hubo un par de temblores que nos dejaron a todos alertas. Se volvió a revivir la experiencia anterior del terremoto, muchos se asustaron, arrancaron o incluso juntaron agua. Otros lo vivieron con más calma, con más tranquilidad.

Creo que cada uno de nosotros vive las experiencias con todo su historial encima. No es lo mismo para alguien que lo pasó muy mal el 27 F, que tuvo alguna experiencia traumática que provocó angustia y temor, o que cuando era chica su mamá gritaba como loca para cada temblor y quedó con ese recuerdo, que para alguien que no estaba acá, que no le tiene miedo a los temblores o que simplemente es operado de los nervios.

El punto que me gustaría tocar es que creo que este año 2012 todo lo que tenga que ver con movimientos de la tierra o cosas de la naturaleza se puede relacionar con el fin del mundo. Seguir leyendo »

El látigo de la indiferencia

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Debo confesar que al igual que mucha gente… veo Mundos Opuestos. Se ha transformado en mi placer culpable aunque la mitad de las veces me quedo dormida. Pero no importa, porque hay tanta gente que lo ve, que no falta la amiga que está igual de enganchada y me pone al día.

Hoy en la mañana conversaba con mi amiga Claudia sobre el efecto que ha provocado Agustín en Mariana. Él hace como que no la ve, como que no le importa, aunque tiene el ego profundamente herido porque ella lo ninguneó frente a todo Chile cuando le preguntaron si salía con alguien antes de entrar al encierro. Ella está vuelta loca porque él no la pesca y no le habla. Está desesperada, se hiperventila, se pone a llorar, abraza y besuquea a Roca más de la cuenta y después no lo pesca.

¡Qué increíble lo que provoca el látigo de la indiferencia! Seguir leyendo »

¿Te dije que te quiero?

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El otro día iba en el auto con mi hijo de 9 años y de repente, de la nada,  él me dice “Mamá, te puedo decir una cosa… te quiero”. Yo por supuesto, con el corazón hinchado de tanto amor le contesté que yo también lo quería mucho. Entonces después de unos minutos me dijo: Sabes por qué te dije que te quiero… porque en la tapa del yogurt dice ¿Le dijiste a tu mamá que la quieres?

Algo que puede parecer tan simple se convierte en algo tan hermoso y transcendental. Seguir leyendo »

Mi asignatura pendiente

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El otro día pensaba en las veces que tenemos pendiente algo con alguien.

No sé, alguien se portó tan mal contigo que concluiste que tenías que alejarte y que esa persona era la responsable de tomar la iniciativa de una posible conversación. Pasó el tiempo y esa conversación nunca se dio. Tú encontraste impresentable acercarte a plantear tu punto de vista y nunca dijiste lo que te pasaba. Sentiste que te habían decepcionado y decidiste “cortar por lo sano” y borrar a esa persona de tu vida. El tiempo ha pasado y ya no vale la pena, es extemporáneo. Sin embargo, aún recuerdas la situación, aún te pasan cosas, aún sientes que no está cerrado el ciclo. Seguir leyendo »

Un día con la nube

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El otro día salí de mi oficina súper apurada, iba atrasada a un compromiso y no quería llegar tarde. Me subí al auto hablando por teléfono y no dejé de hablar porque me agarré del moño con mi marido ya ni me acuerdo por qué. Lo que sí recuerdo fue que me puse furiosa y que quedé muy picada. Mientras iba manejando…y peleando por teléfono…sin manos libres, en la mitad de la calle cruzaron 3 adolescentes casi con actitud suicida. Cruzaron corriendo, muertos de la risa, como jugando a algo. Yo casi me infarté porque los vi abruptamente, tuve que frenar rápido. Menos mal que no pasó nada…nada visible.

Lo que sí pasó es que acumulé tensión, preocupación, stress, temor. Un poco más allá llegué a la esquina donde tenía que doblar. Doblé y me encontré con un carabinero que por supuesto me hizo parar. Yo figuraba aún con el teléfono en la mano. Amablemente el carabinero me miró y me dijo “Usted sabe que no está bien”. Corté el celular y de repente sentí tanta pena, angustia, rabia, frustración, enojo… es como que se me vinieron todas las emociones encima de una sola vez, fue tanto que no me pude aguantar y me puse a llorar…pero a llorar como una niña. Seguir leyendo »

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